OH, SEÑORA TRISTEZA
Otra vez llegaste, Señora tristeza
y como enredadera trepas por mi cuerpo
intentando claudicar el reloj de la tarde,
pero ignoras que te puedo ignorar;
que mis recursos apelativos son muchos,
que mi hembra me trae una taza de café
y agarro mi guitarra
y empiezo a cantar vainas,
subo al maximo los altoparlantes,
levanto la cabeza como si me fuese a afeitar,
cierro los ojos y ensordesco a voluntad,
camino descalzo y mantengo la cordura,
y el estanque me huele a protistuta barata,
saldre a las calles vestido de rojo coon zapatos blancos
y saludare a los transeuntes,
me brindare helados de mantecado
y dejare arrinconado el demonio diabetico.
Me sentare ocioso a ver el atardecer,
ver como vuelan las garzas hacia el sur
sin romper formacion con su vuelo militar.
Oh, señora de la tristeza
aviseme cuando vayas a volver.
Quizas otro dia la deje entrar.
Pablo Ysidro
Sunday, November 26, 2006
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