Dicen que el es un hombre bueno y por eso no se esconde de nadie; pero yo conozco todos sus movimientos. El es experto en distanciarse de las personas, desde el atrio lo ve a todos, pero para el todos son iguales. Entre los feligreses no reconoció ni siquiera a Rubén Moreta, el viejo que vive en el camino del pozo, si, el mismo que dicen que cura el pecho apretao, fue a la iglesia a confesar sus pecados; pero volvió hereje
Le enseño a todos la Virgen, y después de rezar las plegarias, deposito la virgen en un gabinete de cedro con un gran candado y luego se marcho en silencio, con las llaves en su sotana. Dicen que él es el párroco del pueblo, pero para mí es otro carcelero.
Pablo Ysidro
